Hoy me he dado cuenta que me estoy
haciendo mayor, mejor dicho, que ya soy mayor. No se si lo llevo
siendo desde hace años o ha sido desde hace unas horas, pero lo
cierto es que ha sido hoy cuando me he dado cuenta de ello.
Alguien pensará, ¡ vaya
descubrimiento, si es evidente con los años que tienes !. No me
refiero a la edad física, la visible para los demás, me refiero a
la edad mental. He descubierto que mi mente a cambiado mucho y que
hoy es totalmente diferente a como lo era antes, o al menos a como yo
la recordaba.
¿ Como me he dado cuenta ?, por muchas
cosas, fundamentalmente porque ahora soy capaz de valorar el mundo en
profundidad, sin quedarme en lo superficial, en lo sencillo.
Disfruto con un bonito paisaje y lo
valoro con sus imperfecciones. Si en el paisaje me encuentro un
cable de alta tensión que lo atraviesa no maldigo por ello, intento
buscar otra posición mejor y si no la encuentro trato de olvidarme
de él y quedarme con lo importante, con lo que hay detrás.
No juzgo a las personas por su
apariencia exterior, simplemente disfruto con ellas (que no de
ellas) y disfruto de lo bueno que cada una es capaz de aportar. Es
posible que alguien piense que en este punto únicamente he bajado mi
nivel de exigencia, pero se equivocará de pleno. Mi nivel de
exigencia es mucho más alto que lo era antes, cuando valoraba más
lo exterior. Al fin y al cabo es mucho más fácil darse cuenta de lo
exterior, percibir si te da lo que tu quieres o no.
Ahora busco cosas que antes no buscaba,
y que no se encuentran así como así. Por eso el placer de
encontrarlas es mucho mayor que el que produce la búsqueda de la
belleza exterior. Y lo bonito es que las encuentro.
Trato de centrarme en lo positivo,
olvidando las cosas negativas, y de llevar esta filosofía en todos
los ámbitos de la vida. Esto cobra especial importancia en las
relaciones personales, sobre todo si tienes la posibilidad de
recuperar lo perdido años atrás cuando las reflexiones sobre las
situaciones eran demasiado livianas o parciales.
En mi escala de valores la cantidad ha
dejado de ser la primera opción, ahora es de las últimas. La
primera es sin lugar a dudas la calidad, calidad en todos los ámbitos
de la vida, en lo material y en lo espiritual.
Pero por encima de todo, contrariamente
a lo que seriá de esperar, unos días en soledad en la montaña me
han servido para darme cuenta de que realmente no estoy solo, que
alguien que tiene a tantas
personas pendientes de ti no puede estar solo. Y si hablamos del
corazón, aquí vuelvo al tema de la calidad, si está solo es por
decisión propia. Ahora tengo muy claro lo que quiero, no tengo prisa
porque se que el resultado merecerá la pena. Y si no llega será
porque sea mejor así.
Como decía al principio, seguramente
nada de esto sea nuevo en mi, lo nuevo es haberme dado cuenta de
todo.
Y ya que soy mayor, creo que ha llegado
el momento de ser Feliz. Me he propuesto poner en práctica todo lo
que aquí he reflejado.
Pienso disfrutar de cada momento de la
vida como si fuera el último. Hacer las cosas que me apetezcan y
gozar con ellas. No quiere esto decir que haya perdido la cabeza, por
encima de todo hay unas obligaciones y unas normas, pero dentro de
ese marco hay cabida para muchas otras cosas (si no lo hubiera no
tendría sentido seguir).
No pienso esperar a mañana para hacer
lo que debería haber hecho ayer. Y sin embargo he perdido esa
impaciencia de la juventud. Cada cosa tiene su momento y hay que
saber esperar ese momento con paciencia, sin prisa pero sin perder el
interés.
Le he perdido el miedo a tomar
decisiones, considero que serán las adecuadas y en caso de que no lo
fueran afrontaré las consecuencias de haberlas tomado (siempre lo
hice por otra parte), y siempre pensando que el único responsable de
que no hayan sido acertadas seré yo por no haber sabido transmitir
mis ideas, no los demás por no haber sabido interpretarlas.
En definitiva, hoy, y cada día de
ahora en adelante serán el comienzo del resto de mi vida, una vida
de completa Felicidad (al menos con esa ilusión me levantaré
cada mañana).
Me encanta leerte con ese tono,recuperar la ilusión por vivir, las ganas de hacer cosas nuevas,la alegría,no tiene precio; me alegro de que estés empezando a despertar de ese letargo en el que la vida te sumió sin tu buscarlo.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte
Veo que las vacaciones, alejado de la rutina diaria, te está viniendo muy bien...disfruta mucho los días que te quedan...
ResponderEliminarBesos