Ya está aquí, ya ha vuelto con
nosotros, como cada año ha llegado la Navidad. No podemos
remediarlo, da igual que la estemos deseando o que la aborrezcamos,
siempre llega puntual a su cita.
Siempre llega cargada de esperanza,
porque el que ha tenido un año para olvidar espera que el que llega
le cambie la suerte, y el que ha sido afortunado a lo largo del año
deseada que la suerte no le olvide.
Son momentos de repasar lo sucedido, no
todo es cuestión de la suerte, buena o mala, en muchas de las
circunstancias acaecidas durante el año somos los únicos
responsables y que mejor momento que el final de año para echar la
vista atrás. Nuestras acciones han supuesto alegrías, tristezas,
momentos intrascendentes (desgraciadamente la mayoría) pero por
encima de todo han conformado otro año en nuestras vidas.
Es momento de buenos propósitos, y no
me refiero a estudiar inglés o ir al gimnasio, aunque siempre
debería ser tiempo para las buenas acciones.
También es tiempo de recordar a los
que ya no están con nosotros, a los que perdieron la vida a lo largo
del año pero principalmente a los que de una u otra forma se han
alejado de nosotros, es de ellos de los que tenemos que acordarnos
porque a los otros desgraciadamente ya no podemos hacer nada para que
vuelvan con nosotros. Y por encima de todo debemos acordarnos de
aquellos que ya no están junto a nosotros por nuestras acciones o
por nuestras omisiones. Y seguro que encontramos unas cuantas
excusas que justifiquen lo sucedido, pero seguro que si esas excusas
las ponemos en una balanza y en el otro platillo situamos las razones
para no haberlo hecho, veremos como la balanza se inclina rápidamente
para estas últimas.
Pero no todo debe ser recordar los
momentos difíciles, también debemos tener recordar las cosas buenas
que este año nos ha dejado, porque aunque con momentos duros en la
vida, siempre hay algo por lo que haya merecido la pena haber gastado
un año de nuestras vidas. Y es en estos momentos en los que con más
fuerza tenemos que luchar para que lo conseguido durante el año no
caiga en el olvido.
Y por encima de todo son momentos para
compartir, porque a diferencia de otras festividades también con
origen religioso, en la Navidad existe unanimidad en aceptarla, no
hay cabalgatas alternativas ni procesiones paganas. Bien es cierto
que existen muchas formas de celebrar la Navidad, pero no es menos
cierto que de una u otra forma se celebra.
Y como cada año ha llegado la Lotería,
si esa que nunca toca pero que siempre nos trae la ilusión, y con
ella el comienzo oficial de la Navidad por mucho que los polvorones y
los turrones hace meses que llenan los estantes de los super. Y sin
darnos cuenta la Nochebuena, y la Navidad, y las uvas, y los
cotillones, las cabalgatas (ver las caras de esos diablos bajitos no
tiene precio) y los roscones.
Desde aquí quiero daros un gran abrazo
a todos; a los amigos por que lo son, a los enemigos porque sin ellos
no tendrían sentido los amigos y a los demás porque...
ESTAMOS EN NAVIDAD.
FELICES
FIESTAS A TODOS