Hoy es un día triste, hoy nos ha
dejado para siempre una MUJER con mayúsculas. Esta mañana fallecía
mi abuela política a los 98 años menos 8 días.
Nadie que la conociera puede poner en
duda su calidad humana, sus ganas de vivir, su espíritu a prueba de
bombas, su vitalidad. Pocas personas he conocido que dejasen tanta
huella como ella, de hecho creo que solo la recuerdo a ella y a una
tía de mi padre, la Tía Lola (que Dios la conserve con nosotros
muchos años).
Fue una mujer con coraje, que no tuvo
una vida fácil. Todo el que nació antes de la guerra sabe lo que es
pasar dificultades, y ella lo sufrió. Pero no se quedo ahí, siendo
muy joven se quedo viuda y con dos hijas. En nuestros tiempos, una
mujer sola con dos hijas es algo casi normal, pero en aquellos años
no lo era. Sin ayuda fue capaz de sacar adelante a sus hijas. Y lo
consiguió.
Pero la vida es muy complicada y cuando
parece que te está dejando vivir, simplemente es que te ha dado un
respiro. Y eso es lo que la ocurrió a ella, cuando parecía que
todo estaba bien, con sus hijas casadas y con dos nietas, volvieron
los problemas. Llego la separación de una de ellas, algo muy normal
hoy en día, pero muy extraño en los años 70. Tampoco le fueron
mucho mejor las cosas a la otra hija, con unas circunstancias
diferentes, pero con el mismo resultado.
Fueron unos años difíciles, con dos
nietas muy jóvenes que sacar adelante y con muchos problemas
añadidos que no es necesario recordar.
Pero ella continuó firme en sus
convicciones de seguir viviendo y buscar la parte positiva de las
cosas.
Tuvo que convivir con circunstancias
muy extrañas, de esas que las cuentas y la gente piensa que son
inventadas. Pero no, eran totalmente reales y ella las asumió, no le
gustaban, pero las aceptaba. Esa era su grandeza.
Luego vinieron momentos buenos,
llegaron los bisnietos y la trajeron muchas más ganas de vivir.
Nunca olvidaré cuando al nacer su primer bisnieto, con 89 años,
dijo tenía la ilusión de verle hacer la Comunión.
Y que jodida es la vida, durante estos
nueve años ha superado una fractura en la mano en un accidente de
tráfico, una pulmonía, una fractura de cadera, su hija varios meses
en el hospital, la pérdida de su nieta, de su yerno, y cuando le
faltaban 16 días para llegar a su ilusión, su corazón ha dicho no
puedo más.
Cuando esta mañana han ido a buscar al
médico para que certificara el fallecimiento y ha buscado su
historial ha dicho: “es que casi no tenemos nada de ella”. Y es
la realidad, ha vivido hasta el último día con una salud de hierro,
sin tener que tomar pastillas, sin necesidad de visitar al médico,
leyendo su periódico, bajando a la peluquería o a echar la
primitiva, cocinando o viendo la televisión, con su bote de cerveza
de Mahou de las verdes (la cinco estrellas solo la compraba para mí)
que tomaba a medias entre la comida y la cena. Y en ocasiones, un
chupito.
Uno de los momentos que recuerdo con
más cariño fue una noche hace tres años en Alicante, estaba su
hija en el hospital y ella se pasaba casi todo el día sola en casa.
Fuimos a pasar un par de días allí para hacerla compañía. En el
frigorífico había una botella de crema de aguardiente y decidimos
tomarnos una copa después de cenar. Ese día ella nos dijo que no
quería, preparé dos copas las pude un poco de hielo y ella empezó
a sonreír, abrí la botella y me dispuse a llenar la primera copa.
No salía nada y pensé que del azúcar se había quedado pegado el
tapón. Su sonrisa empezaba a ser carcajada. Hasta que nos dimos
cuenta que la botella estaba vacía. Por eso nos dijo que no quería.
Así era ella.
Hoy nos ha dejado su cuerpo, su
espíritu seguirá con nosotros eternamente. Descanse en paz una
excelente persona.