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martes, 28 de febrero de 2012

¿ Tenemos alma ?


Te he buscado y no te encontraba,
¿ por qué no estás junto a mi hoy que tanto te necesito alma mía ?,
hoy me he sentido vació, como si algo dentro de mi me hubiera abandonado,
¿ has sido tú alma mía ?.

Hoy me han faltado las palabras, me he quedado mudo,
¿ te las has llevado tú alma mía ?,
hoy he sentido que me faltaba el aire, por momentos me ahogaba,
¿ eras tú alma mía la que cerraba mi garganta ?.

Hoy he jugado a la ruleta rusa y no he ganado, pero sigo vivo,
¿ te he dado a ti alma mía ?,
el día era claro y el Sol brillante, pero todo era gris,
¿ has nublado tú mi vista alma mía ?.

Me siento mezquino, miserable, no merezco la tierra que pisan mis pies,
¿ por qué me has abandonado precisamente hoy alma mía ?,
hoy que tanto necesitaba tu calor te busqué y no estabas,
¿ te encontraré algún día alma mía ?.

Dicen que el alma no existe, que es una invención teológica,
¿ entonces que me está pasando alma mía ?,
me siento naufrago sin dirección en un inmenso océano,
¿ por qué no me iluminas con tu faro alma mía ?.

El día se está acabando y no te encuentro,
¿ por qué me causas esta desazón alma mía ?,
mis fuerzas se agotan, mi esperanza se marchita,
¿ estarás conmigo cuando mañana despierte alma mía ?.

Por fin te encuentro alma mía, te echaba tanto de menos,
¿ o es que nunca te fuiste ?.

sábado, 25 de febrero de 2012

El círculo


El círculo se está cerrando, el camino llega a su fin. A su fin o a su comienzo, es lo que tienen los círculos.

Ha sido un camino complicado, a semejanza de un rally en el que la primera pasada al circuito la hicieras sin cuaderno de notas. Todo era nuevo, nunca sabías lo que te encontrarías al otro lado de la curva. En la segunda vuelta al circuito las cosas serán diferentes, ya transitaremos por caminos conocidos. Era lo único seguro al empezar el recorrido por este círcuito, que había que pasarlo entero para poder llegar nuevamente al principio.

En este deambular, por momentos parecía estar en una una montaña rusa, con tramos a velocidad de vértigo seguidos de bruscos parones y un lento avanzar. Ha sido un recorrido sinuoso, con subidas y bajadas.

No ha sido un camino de rosas, pero tampoco puedo considerar que haya estado jalonado de espinas. Bien es cierto que encontraba obstáculos, aunque ninguno de ellos insalvable. También he de reconocer que la ayuda del “equipo” ha sido fundamental para acabar con éxito esta primera vuelta al círculo. Un equipo muy completo, incluido algún fichaje inesperado, siempre dispuesto para resolver cualquier percance.

El comienzo fue frenético, estaba ansioso por recorrer el camino. Intentaba no solo recorrerlo sino aprovechar cada punto del recorrido, no quería perderme nada. Pero como en todas las carreras de fondo, los comienzo explosivos se terminan pagando.
Y así fue, en la mitad del recorrido empecé a perder aliento. Había conseguido pasar alguna etapa difícil con buena nota, pero lo recorrido no servía de nada frente a los retos a los que debía enfrentarme.

Fue un periodo de paisajes anodinos, repetitivos, con escaso margen para el deleite, pero al fin y al cabo inevitables dentro del objetivo de cerrar el círculo.
Los días pasaban y el paisaje no cambiaba, y para colmo un pinchazo en la rueda trasera añadió un punto más de dificultad.

Una vez solventada la incidencia, vuelta a la actividad frenética. Se esperaban una etapas bastante complicadas y había que afrontarlas con garantías. Esos días previos fueron de paisajes mucho más llamativos, mucho más llevaderos.

Y sin darme cuenta ya estaba empezando a encarar las rampas de esos tres puertos.
El primero se pasó sin problemas, a buen ritmo. Los problemas llegaron en la bajada, la ausencia momentánea de mi copiloto unida a una maniobra equivocada dificultaron sobre manera la marcha.
Pero no había posibilidad de detenerse, y ya con mi copiloto nos enfrentamos al segundo de los puertos. Esta vez la bajada fue mucho más placentera, al menos al principio, porque llegado el llano posterior nuevamente la ausencia del copiloto se hizo notar. Tras los dos primeros puertos, el tercero se pasó en un suspiro.

Ya solo quedaba el tramo final. Pero para conseguirlo todavía quedaban un par de etapas complicadas, puede que las más difíciles de todas.

La primera fue realmente dura, posiblemente la más difícil que había pasado. La segunda sin embargo pasó sin pena ni gloria, quizás ayudado por las etapas previas de descanso que permitieron afrontar el final del círculo con fuerzas renovadas.

Ya se ve el final del recorrido, se va cerrando el círculo. Queda muy poco para iniciar la segunda vuelta.

Algo me dice que esta segunda vuelta tendrá de nuevo, un comienzo frenético, lleno de actividad, y que aunque transite por partes del círculo ya recorridas siempre traerán nuevas sorpresas. Cuento con un equipo con experiencia, y aunque estás segunda vuelta se espera más fácil, no podemos relajarnos, lo necesito al completo.

¿ Que sorpresas nos deparará esta segunda vuelta ?, aunque el recorrido sea conocido las circunstancias siempre serán nuevas.

Estoy deseando que comience, estoy deseando cerrar el círculo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Válvulas de escape


Hace dos años y medio comencé a correr, lo necesitaba. Hasta ese momento siempre había recurrido a la comida para matar la ansiedad. Pero claro, ni los años ni las circunstancias eran las mismas y esos excesos se acumulaban en el cuerpo.

No había otra alternativa, no podía ser yo el flanco débil del triángulo de defensa. No podía dejarme arrastrar por el entorno.

Fue un comienzo difícil, era el mes de agosto, el calor apretaba y el cuerpo no respondía. Pero poco a poco conseguí los primeros resultados. Puede sonar a broma, pero cambiar la bolsa de patatas fritas y similares por una bolsa de zanahorias como único acompañante de un viaje de 450 kilómetros es un cambio salvaje. Pero solo se podía hacer así, sin medias tintas.

Semana a semana los resultados eran evidentes, la báscula me llenaba de moral, ya no fatigaba al atarme los zapatos, y lo que era más importante, mi autoestima iba en aumento.
Físicamente me encontraba cada día mejor. Si hoy he llegado hasta San Pol de Mar, ¿ porqué no llego mañana un poco más lejos ?.

A mayor distancia recorrida mayores eran los beneficios, más liberada estaba la mente y más relajado el cuerpo.

A medida que la situación se deterioraba, las necesidades de correr eran mayores. Lo necesitaba, tanto el aumento de distancia como el tiempo que le dedicaba, era mi tiempo.
En los últimos días llegué a salir a correr sin dormir, después de pasar una noche en una silla del Hospital.

Todo había terminado, bueno todo no, yo seguía corriendo, me estaba preparando para la Media y tenía que hacerlo. No puedo decir que la disfruté, al menos ese día. Con problemas físicos en los últimos kilómetros solo el amor propio (y el recuerdo) me hizo terminar.

Sin un objetivo claro a corto plazo y con la llegada del calor, bajé el ritmo.

No sabría decir bien cuando fue, pero lo cierto es que cada vez salía menos a correr, y lo más sorprendente es que tampoco lo echaba de menos. Me sentía bien, y no era flor de un día, pasaban las semanas como si nada.

Luego vino el periodo de baja y aunque ansiaba poder salir, era más fruto de la frustración por no poder moverme que por la propia necesidad física o mental de correr.

De repente algo cambió, algo pasó por mi cabeza que me impulso por una parte a escribir y por otra a correr. En realidad pasaron muchas cosas por mi cabeza en muy poco tiempo.

No sabría si fue culpa de mi mal estado físico que me impedía llegar al nivel anterior y por lo tanto, no podía encontrar corriendo lo que anteriormente había conseguido, o que realmente había encontrado un sustituto a esa droga legal. Lo cierto es que empecé a escribir, y como toda actividad nueva, lo hice con ansia.

Tengo que decir que ha sido una actividad que me ha venido muy bien, me ha permitido gritar en silencio, liberar la mente aunque no pudiera hacer lo mismo con el cuerpo, expresarme de una forma que nunca antes había utilizado.

Ambas actividades han realizado una labor eficaz y complementaria.
La primera me ha servido para recomponer mi interior, volver a colocar en los estantes mentales todo lo que había caído con el terremoto emocional que sufrí, y lo que es más importante, colocarlo todo alejado de los bordes de los estantes para evitar que cualquier pequeño movimiento los hiciera caer nuevamente (no hay que tentar a la suerte, si no se rompió a la primera no le des opción a la segunda que seguro que si que lo hace).
La escritura, una vez ordenados los estantes interiores, me ha permitido sacar al exterior parte de las cosas que descubrí en los estantes (que nadie piense que lo he sacado todo), me ha permitido decir cosas obvias y no tan obvias, transmitir lo que de otra forma nunca habría transmitido.

Creo que ha sido un orden lógico, hacerlo al revés no lo considero un ejercicio sano. El que se dedica al exterior antes que al interior tiene muchas papeletas para el fracaso personal.

Vistos los evidentes beneficios que ambas actividades me han reportado, no tengo intención de dejarlas, he descubierto muchas razones para seguir haciéndolas. Ahora estoy escribiendo, pero necesito correr. No es una necesidad como la que tuve en el pasado, pero no puedo dejarlo, no me encuentro mal mentalmente, pero necesito sentir el frío de la mañana en la cara, descargar adrenalina y reconducir nuevamente mis pensamientos. Por mucho cuidado que tuve al colocar mis pensamientos en los estantes algunos se han caído nuevamente. Nada grave, no se han roto, pero hay que volver a ponerlos en su sitio.

A ver si amaina un poco este puñetero frío y vuelvo a la buena costumbre de madrugar para hacer kilómetros.


domingo, 19 de febrero de 2012

El arma más poderosa


En estos tiempos difíciles en los que escuchamos hablar por todas partes que es necesario cambiar el mundo, creo que nos olvidamos de un arma muy poderosa que tenemos a nuestro alcance, un arma capaz de cambiar al mundo, la sonrisa. La sonrisa, que no la risa, que son cosas diferentes.

Cuando estamos frente a otra persona es como si estuviéramos ante un espejo. Si vemos una sonrisa inconscientemente pensaremos que somos nosotros los que tenemos la sonrisa dibujada en nuestra cara. Y ese simple gesto nos hará sonreír también a nosotros. Eso nos hará sentirnos mejor y ver las cosas desde otro punto de vista mucho más positivo.

Pero la sonrisa no es algo sencillo de obtener, porque para que de resultado, debe ser una sonrisa sincera, no forzada, una sonrisa que nos salga desde dentro y que refleje nuestro estado interior. Por supuesto no sirve la sonrisa cínica aunque salga de dentro, porque transmitirá cinismo y negatividad. Tampoco la sonrisa falsa, ni la sonrisa perenne, esa que más que una sonrisa parece una parálisis facial.

Desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones lo que nos sale del interior es la amargura, y lo que reflejamos en nuestra cara es todo lo contrario de la sonrisa. Y esa amargura será la imagen que iremos reflejando a los demás. Y los demás nos verán y encontrarán la imagen de sus propios problemas. Un círculo muy difícil de detener y terrible para nuestro día a día.

Tenemos que aprovechar esos instantes en los que algo nos saca de nuestro padecer, y por un instante una sonrisa se dibuja en nuestro rostro. Puede ser un niño haciendo alguna travesura, o diciendo esas cosas que dicen los niños que en boca de un adulto nos harían temblar pero que puestas en sus labios nos arrancan una sonrisa. Sí, esa sonrisa sincera que tanto ansiamos porque, ¿ quien no ha sonreído delante de un niño ?, ¿ y quien después de eso no se ha sentido mejor ?.

Debemos hacer el intento, esforzarnos por conseguirlo, transmitir a los demás que la vida es algo maravilloso, con dificultades pero maravilloso. Si conseguimos cambiar ese círculo de malos modos por otro de sonrisas conseguiremos ser felices desde que nos levantemos hasta que nos acostemos. Y lo que es más importante, conseguiremos estar rodeados de sonrisas, sonrisas que nos ayudarán a no decaer.

Yo tengo la inmensa suerte de poder encontrarme casi todas las mañanas con una sonrisa (y los días que no la tengo la echo de menos), una sonrisa que, acompañada de cinco palabras, me hace afrontar el resto del día de otra forma, me hace olvidar los problemas y centrarme en las soluciones. En definitiva, hace que mi mundo empiece a cambiar cada mañana.

Si nos esforzamos un poco, seguro que entre todos lo conseguiremos. Tendremos un mundo lleno de sonrisas.

sábado, 18 de febrero de 2012

La amistad


A- Buenas noches amigo.
B- ¡ Cuanto tiempo sin vernos amigo mio !. Enhorabuena, ya me he enterado de la suerte que has tenido. No todo el mundo acierta los Euromillones. Pasa por favor, no te quedes en la puerta.
A- No pensaba estar mucho tiempo, pero pasaré.

Los dos amigos pasan al salón y se acomodan.

B- ¿ Quieres una cerveza como siempre o prefieres algo más fuerte ?.
A- Una cerveza estará bien. Sin vaso, ya sabes.

Se marcha y al momento regresa con dos cervezas en la mano y una bolsa de patatas fritas.

B- Bueno, cuéntame que tal te va la vida ahora que eres millonario.
A- La verdad es que no me puedo quejar, ahora es todo un poco más fácil.
B- Que suerte has tenido, no sabes cuanto me alegro.

A- Lo cierto, (una pausa) es que yo venía a despedirme.
B- ¿ Ya empiezas con los viajes ?, haces bien: Si yo pudiera haría lo mismo. ¿ Por donde vas a empezar ?.
A- En realidad no me marcho a ningún sitio. He pensado que quizás ya no te apetezca que sigamos siendo amigos.

Se hace el silencio. El anfitrión se queda quieto, inmóvil, con la cerveza a dos dedos de sus labios. Lentamente la deja en la mesita. Elevando la voz.

B- ¿ Vienes a mi casa a decirme que como ahora eres rico ya no te apetece tenerme como amigo ?.
A- No, no he querido decir eso. Solamente pensaba que a lo mejor no te sentías cómodo con nuestra amistad ahora que las circunstancias han cambiado.

Nuevamente silencio, pero ahora B coge la botella por el cuello con rabia y la termina de un trago. Deja la botella y sin bajar el tono prosigue la conversación.

B- ¿ En tan poco valoras nuestra amistad ?, ¿ acaso piensas que no me alegro de lo que te ha sucedido ?, ¿ donde ha quedado todo lo que hemos pasado juntos ?. ¿ Que clase de amigo sería si no fuera capaz de resistir que hubieras tenido suerte en la vida ?.

A- No te ofendas, yo solo estaba pensando en ti. Yo te considero mi amigo en cualquier circunstancia.

Vuelve el silencio, esto ayuda a rebajar la tensión entre ambos. Con tono mucho más sosegado.

B- Tengo que reconocer que has tenido un gesto que te honra. Cualquier otro simplemente habría desaparecido sin más. Pero tu no, tu has tenido la valentía de venir a despedirte. Creo que he sido demasiado duro contigo, perdóname pero no me lo esperaba.
A- No tienes nada que perdonar, entre amigos no es necesario pedir perdón.
B- La verdad es que pensándolo fríamente, te entiendo. Ya no será lo mismo entre nosotros, ya no será tan fácil quedar a tomar las cañas antes de comer, o salir a tomar unas copas un sábado. Tu tendrás tu vida y en ella será difícil que tengamos cabida los amigos de siempre.
A- Para mí siempre seras mi amigo, y siempre que quieras tienes un sitio a mi lado.

Se miran fijamente y una sonrisa asoma en el rostro de ambos.

B- No te preocupes. Se que tienes una nueva vida, y me alegro de corazón por ello. No creo que sea bueno mezclar ambas, seguro que encontraremos momentos para volver a lo que siempre hemos hecho, las cañas, las copas... Todo como siempre, sin que cambie nada.
A- No lo dudes, seguro que si no lo hago lo echaré de menos.

Un nuevo instante de silencio antes de continuar.

A- Entonces, ¿ amigos como siempre ?.
B- Amigos para siempre.

Se funden en un abrazo.

B- Ya no te libras, dame un momento y vuelvo con dos Gin Tonic.

martes, 14 de febrero de 2012

Amor imposible


En el día de la exaltación material del amor entre parejas, yo quiere reivindicar desde aquí otro tipo de amor, el amor imposible.

Hay muchos tipos de amores imposibles, y dependiendo de cada uno de ellos, se pueden llevar con mayor o menor resignación.

Los más fáciles de llevar son los amores de juventud hacia personas lejanas, normalmente famosos. Digo de juventud porque son fruto de la inconsciencia, que normalmente se superan con el paso de los años, pero que hasta que se superan provocan gran sufrimiento al que lo padece. Como siempre existirán opiniones para todos los gustos, y habrá quien diga que no es un verdadero amor. Yo no estoy de acuerdo, es un amor como otro cualquiera, y por supuesto muy respetable.

Otro de los amores imposibles son los que ni tan siquiera nos dan la oportunidad de demostrarlos. Son una variante del anterior, aunque en estos casos no existe la distancia. Las circunstancias nos impiden llegar a expresar nuestros sentimientos. Suelen ser también amores de juventud, pero a diferencia de los anteriores no son exclusivos de esta edad, se pueden producir durante toda la vida. En estos casos la proximidad no ayuda a sobrellevarlo.

Un paso más serían los amores no correspondidos, aquellos en los que se ha podido expresar los sentimientos pero que estos no son compartidos por la persona amada. Son duros como todos los amores imposibles, pero más fáciles de superar. Se tuvo la oportunidad pero no resultó.

Por último tendríamos los amores correspondidos pero imposibles, esas relaciones que se inician porque los sentimientos de ambos son confluyentes, pero que se producen entre personas incompatibles. Desgraciadamente los sentimientos de ambos camuflan la incompatibilidad durante un tiempo más o menos prolongado. Cuanto mayor sea el tiempo mayor el sufrimiento que provocarán y de la misma forma más difícil será superarlos, y por supuesto la recuperación no será igual en ambos componentes de la pareja.

Pero como en todo lo que intervienen las personas, no existen las teorías, si acaso se pueden indicar tendencias. Lo que para algunos sera un drama para otros será un ligero traspiés, lo que a unos les costará meses otros lo superarán en días.
¿ Y quiere eso decir que sus sentimientos eran más o menos profundos ?. Para nada, los sentimientos son personales y muy respetables, salvo que sean fruto del engaño, en cuyo caso no merecen el más mínimo de los respetos.

En este día de los enamorados en los que es obligado ser Feliz con tu pareja (como si el resto del año no existiera) yo quiero reivindicar a todas las personas que sufren estos amores imposibles, que anhelan poder conseguir alguna vez celebrar este día en compañía de la persona amada, pero a los que las circunstancias se lo impiden.

Para todos ellos mi más profunda admiración y respeto. Son personas que anhelan una meta y que luchan por conseguirla, pero el tiempo les va demostrando que la meta es imposible, que son cautivas de un amor imposible.

No existe consuelo para estos corazones esperanzados primero y destrozados después, porque por más que intentemos decir que “un clavo saca a otro clavo”, la práctica no es tan sencilla y el riesgo de que ese nuevo clavo se convierta en otro amor imposible existe. Difícil panorama, la solución vuelve a ser el origen del problema.

En cualquier caso, Feliz día de los enamorados, posibles o imposibles.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Soy mayor


Hoy me he dado cuenta que me estoy haciendo mayor, mejor dicho, que ya soy mayor. No se si lo llevo siendo desde hace años o ha sido desde hace unas horas, pero lo cierto es que ha sido hoy cuando me he dado cuenta de ello.

Alguien pensará, ¡ vaya descubrimiento, si es evidente con los años que tienes !. No me refiero a la edad física, la visible para los demás, me refiero a la edad mental. He descubierto que mi mente a cambiado mucho y que hoy es totalmente diferente a como lo era antes, o al menos a como yo la recordaba.

¿ Como me he dado cuenta ?, por muchas cosas, fundamentalmente porque ahora soy capaz de valorar el mundo en profundidad, sin quedarme en lo superficial, en lo sencillo.

Disfruto con un bonito paisaje y lo valoro con sus imperfecciones. Si en el paisaje me encuentro un cable de alta tensión que lo atraviesa no maldigo por ello, intento buscar otra posición mejor y si no la encuentro trato de olvidarme de él y quedarme con lo importante, con lo que hay detrás.

No juzgo a las personas por su apariencia exterior, simplemente disfruto con ellas (que no de ellas) y disfruto de lo bueno que cada una es capaz de aportar. Es posible que alguien piense que en este punto únicamente he bajado mi nivel de exigencia, pero se equivocará de pleno. Mi nivel de exigencia es mucho más alto que lo era antes, cuando valoraba más lo exterior. Al fin y al cabo es mucho más fácil darse cuenta de lo exterior, percibir si te da lo que tu quieres o no.
Ahora busco cosas que antes no buscaba, y que no se encuentran así como así. Por eso el placer de encontrarlas es mucho mayor que el que produce la búsqueda de la belleza exterior. Y lo bonito es que las encuentro.

Trato de centrarme en lo positivo, olvidando las cosas negativas, y de llevar esta filosofía en todos los ámbitos de la vida. Esto cobra especial importancia en las relaciones personales, sobre todo si tienes la posibilidad de recuperar lo perdido años atrás cuando las reflexiones sobre las situaciones eran demasiado livianas o parciales.

En mi escala de valores la cantidad ha dejado de ser la primera opción, ahora es de las últimas. La primera es sin lugar a dudas la calidad, calidad en todos los ámbitos de la vida, en lo material y en lo espiritual.
Pero por encima de todo, contrariamente a lo que seriá de esperar, unos días en soledad en la montaña me han servido para darme cuenta de que realmente no estoy solo, que alguien que tiene a tantas personas pendientes de ti no puede estar solo. Y si hablamos del corazón, aquí vuelvo al tema de la calidad, si está solo es por decisión propia. Ahora tengo muy claro lo que quiero, no tengo prisa porque se que el resultado merecerá la pena. Y si no llega será porque sea mejor así.

Como decía al principio, seguramente nada de esto sea nuevo en mi, lo nuevo es haberme dado cuenta de todo.

Y ya que soy mayor, creo que ha llegado el momento de ser Feliz. Me he propuesto poner en práctica todo lo que aquí he reflejado.

Pienso disfrutar de cada momento de la vida como si fuera el último. Hacer las cosas que me apetezcan y gozar con ellas. No quiere esto decir que haya perdido la cabeza, por encima de todo hay unas obligaciones y unas normas, pero dentro de ese marco hay cabida para muchas otras cosas (si no lo hubiera no tendría sentido seguir).

No pienso esperar a mañana para hacer lo que debería haber hecho ayer. Y sin embargo he perdido esa impaciencia de la juventud. Cada cosa tiene su momento y hay que saber esperar ese momento con paciencia, sin prisa pero sin perder el interés.

Le he perdido el miedo a tomar decisiones, considero que serán las adecuadas y en caso de que no lo fueran afrontaré las consecuencias de haberlas tomado (siempre lo hice por otra parte), y siempre pensando que el único responsable de que no hayan sido acertadas seré yo por no haber sabido transmitir mis ideas, no los demás por no haber sabido interpretarlas.

En definitiva, hoy, y cada día de ahora en adelante serán el comienzo del resto de mi vida, una vida de completa Felicidad (al menos con esa ilusión me levantaré cada mañana).

martes, 7 de febrero de 2012

La Paz interior


¿ Realmente existe la Paz interior ?. La verdad es que no sabría que decir, todo el mundo habla de ella pero creo que nadie se ha parado a pensarlo.

Si lo tomamos en sentido estricto, la Paz sería lo opuesto a la Guerra, de hecho se habla de los periodos entre dos guerras como los periodos de Paz. Pero esta visión es demasiado simple, le deja todo el recorrido a la Paz y solo considera guerra cuando el enfrentamiento es total y provoca destrucción. ¡ Ni que en esos periodos de Paz no hubiera enfrentamientos y destrucción !.

Desde ese punto de vista, todo el mundo estaría en Paz, porque nadie tiene tantas rencillas interiores como para llegar a la autodestrucción.

Pero hay más ejemplos que nos pueden ayudar. Cuando alguien paga una deuda se suele decir que está en Paz, aunque normalmente se queda más en Paz el que recibe que el que da. Siguiendo con el razonamiento, para estar en Paz interior es necesario no deberle nada a nadie y que nadie nos deba nada. Pero dejando a un lado lo material, ¿ quien no debe nada a nadie ?.
Creo que todo el mundo tiene una deuda con los demás, al menos una deuda de gratitud por la ayuda recibida en algún momento de nuestra vida. También es cierto que este tipo de deudas no nos hacen sentir mal, al contrario, reconfortan a los dos.

Pasemos entonces a las deudas interiores, esas que solo nosotros conocemos. Aquí empezamos el acercamiento al problema. Alguien que quiera estar en Paz interior no puede encontrarse en una situación en la que sabe que tendría que hacer algo y no lo hace. Dejamos de lado los casos en los que se sabe que se debería haber hecho algo y no se hizo, porque estos provocarán que nunca se pueda conseguir la Paz interior (el pasado nunca vuelve), salvo que se consiga arrinconarlos en el lugar más alejado de nuestros pensamientos. Difícil en un plazo corto y en cualquier caso dependerá del grado de malestar que nos provocase.

Retomo el punto inicial, el de las rencillas interiores. Para estar en Paz es necesario que la dualidad que todos llevamos dentro conviva en armonía, que las decisiones a tomar no nos provoquen malestar (volvemos al problema de la decisión). Si logramos este objetivo habremos dado un paso de gigante, estaremos en una posición perfecta para conseguirlo.

Si tengo que resumir en una sola palabra lo dicho hasta el momento creo que la palabra sería armonía. Armonía en las decisiones, en nuestros actos, ese estado en el cual no provocamos rupturas, porque al igual que una guerra comienza con la ruptura de relaciones entre los contendientes, una situación interior de ruptura del tipo que sea (por nuestros pensamientos, por la consecuencia de nuestros actos,...), provocará un alejamiento de la Paz interior.

Tampoco creo que para conseguir la Paz interior sea necesario adornarlo con paisajes bucólicos, esencias Orientales o demás parafernalia al uso. Por muchos aderezos que incluya, si la carne está podrida no conseguiré un plato exquisito. En cualquier caso son decisiones personales, si alguien se siente mejor utilizándolos, adelante, todo sea por el objetivo de sentirse bien. Pero que sepan que seguiré pensando que ya estaban en Paz interior, y que quizás eso sea solo una forma de exteriorizar mejor sus sentimientos.

Pero como el mundo idílico no existe, o consideramos que la Paz interior es una mera utopía, o tendremos que considerar que es posible conseguirla.

Yo creo que si se puede conseguir, sin llegar al extremo creo que hay muchas personas que se encuentran en un estado mental equilibrado, que no tienen ningún recuerdo del pasado que quieran ocultar, que aunque sean deudores frente a los demás eso no les quita el sueño porque saben que pronto pagarán esas deudas, que aunque tengan momentos personales que puedan provocar una ruptura interior siempre encuentran una alternativa razonable que la evite.

Dado que parece que es posible, busquemos cada uno nuestra Paz interior (que nadie pretenda llegar a su Paz interior a través de los actos de los demás, nunca lo conseguirá), busquemos ese estado de bienestar que nos haga ver el mundo desde un prisma positivo. Seguro que si lo conseguimos viviremos en un mundo mucho más Feliz. 

Yo lo estoy consiguiendo.

lunes, 6 de febrero de 2012

El esquí


Aquí estoy, sentado frente a la ventana de la habitación y con una vista perfecta de la última pista de la estación de esquí.

La verdad es que ha sido un día bastante complicado, de los que yo siempre digo que te hacen aborrecer este deporte. Tampoco penséis que ha sido el peor día de esquí de mi vida, siendo más joven se soportaban mejor las cosas. Los años no pasan en balde.

Lo cierto es que no ha parado de nevar desde hace un par de días, aunque las pistas están muy cuidadas, es imposible que puedan pisar tal cantidad de nieve. A esto unimos que al estar por encima de los 2.000 metros las nubes se encuentran muy, muy cerca. No podíamos olvidarnos del viento, que en las zonas donde sopla, lo hace con muchas ganas. Lo único bueno era la temperatura, ocho grados negativos es una maravilla si no lo acompañas del resto.

Pero claro, se forma el cóctel. Niebla, viento que barre la ladera de la montaña y arrastra la nieve en polvo, esa nieve que se te mete por esos agujeros que pensabas que no habías dejado cuando te estabas vistiendo. Y claro, no ves la pista. El que nunca ha esquiado no puede llegar a imaginarse esa sensación en la que vas deslizándote por una montaña con niebla, las gafas entre empañadas y llenas de nieve y la única visión que tienes es el blanco de la nieve. En días de sol el relieve se distingue perfectamente y te permite anticipar, pero en estos días cambias el “cuidado bañera” por el “me cago en la pu.. bañera”.

Y después de todo esto me he parado ha pensar las similitudes de este deporte con la vida. Y la verdad es que le he encontrado bastantes.

Como en la vida, somos capaces de resistir las mayores penurias siempre con la ilusión que el nuevo día nos traiga ese sol que anhelamos.
Como en la vida, no nos importa una cierta dosis de peligro si el resultado merece la pena.
También dejamos gran parte de nuestra ilusiones en la suerte, porque ¿ quien puede permitirse esperar a coger las vacaciones a que el pronóstico del tiempo sea favorable ?. Muy pocos desde luego, y de esos solo aquellos que además dispongan de apartamento en propiedad en la estación o que dispongan de mucho dinero para escoger los hoteles más caros (ambas opciones requieren dinero). Al final tener unos buenos días de esquí será cuestión de suerte.
Como en nuestro día a día, siempre encontraremos algún cafre que se piense el rey de la pista, esos que el respeto lo dejaron guardado en el cajón de los calcetines antes de salir de casa.
Y por supuesto, aceptamos nuestro sino, lo aceptamos con resignación e intentamos hasta en los peores instantes, sacar algo positivo de el.

Después de todo esto, si el deporte del esquí tiene tantos parecidos con nuestro día a día, ¿ porqué no practicarlo ?. Al fin y al cabo es un deporte que nos permite estar en contacto con la naturaleza (ya se que los ecologistas están en contra de las estaciones de esquí por la degradación que provocan, pero yo no conozco ninguna actividad multitudinaria de contacto con la naturaleza que no provoque daños a la misma).


Esta es la vista desde la mesa donde estoy escribiendo. Como no podía ser de otra forma, esperemos que mañana sea un buen día de esquí.