A- Buenas noches amigo.
B- ¡ Cuanto tiempo sin vernos amigo
mio !. Enhorabuena, ya me he enterado de la suerte que has tenido. No
todo el mundo acierta los Euromillones. Pasa por favor, no te quedes
en la puerta.
A- No pensaba estar mucho tiempo, pero
pasaré.
Los dos amigos pasan al salón y se
acomodan.
B- ¿ Quieres una cerveza como siempre
o prefieres algo más fuerte ?.
A- Una cerveza estará bien. Sin vaso,
ya sabes.
Se marcha y al momento regresa con dos
cervezas en la mano y una bolsa de patatas fritas.
B- Bueno, cuéntame que tal te va la
vida ahora que eres millonario.
A- La verdad es que no me puedo quejar,
ahora es todo un poco más fácil.
B- Que suerte has tenido, no sabes
cuanto me alegro.
A- Lo cierto, (una pausa) es que yo
venía a despedirme.
B- ¿ Ya empiezas con los viajes ?,
haces bien: Si yo pudiera haría lo mismo. ¿ Por donde vas a empezar
?.
A- En realidad no me marcho a ningún
sitio. He pensado que quizás ya no te apetezca que sigamos siendo
amigos.
Se hace el silencio. El anfitrión se
queda quieto, inmóvil, con la cerveza a dos dedos de sus labios.
Lentamente la deja en la mesita. Elevando la voz.
B- ¿ Vienes a mi casa a decirme que
como ahora eres rico ya no te apetece tenerme como amigo ?.
A- No, no he querido decir eso.
Solamente pensaba que a lo mejor no te sentías cómodo con nuestra
amistad ahora que las circunstancias han cambiado.
Nuevamente silencio, pero ahora B coge
la botella por el cuello con rabia y la termina de un trago. Deja la
botella y sin bajar el tono prosigue la conversación.
B- ¿ En tan poco valoras nuestra
amistad ?, ¿ acaso piensas que no me alegro de lo que te ha sucedido
?, ¿ donde ha quedado todo lo que hemos pasado juntos ?. ¿ Que
clase de amigo sería si no fuera capaz de resistir que hubieras
tenido suerte en la vida ?.
A- No te ofendas, yo solo estaba
pensando en ti. Yo te considero mi amigo en cualquier circunstancia.
Vuelve el silencio, esto ayuda a
rebajar la tensión entre ambos. Con tono mucho más sosegado.
B- Tengo que reconocer que has tenido
un gesto que te honra. Cualquier otro simplemente habría
desaparecido sin más. Pero tu no, tu has tenido la valentía de
venir a despedirte. Creo que he sido demasiado duro contigo,
perdóname pero no me lo esperaba.
A- No tienes nada que perdonar, entre
amigos no es necesario pedir perdón.
B- La verdad es que pensándolo
fríamente, te entiendo. Ya no será lo mismo entre nosotros, ya no
será tan fácil quedar a tomar las cañas antes de comer, o salir a
tomar unas copas un sábado. Tu tendrás tu vida y en ella será
difícil que tengamos cabida los amigos de siempre.
A- Para mí siempre seras mi amigo, y
siempre que quieras tienes un sitio a mi lado.
Se miran fijamente y una sonrisa asoma
en el rostro de ambos.
B- No te preocupes. Se que tienes una
nueva vida, y me alegro de corazón por ello. No creo que sea bueno
mezclar ambas, seguro que encontraremos momentos para volver a lo que
siempre hemos hecho, las cañas, las copas... Todo como siempre, sin
que cambie nada.
A- No lo dudes, seguro que si no lo
hago lo echaré de menos.
Un nuevo instante de silencio antes de
continuar.
A- Entonces, ¿ amigos como siempre ?.
B- Amigos para siempre.
Se funden en un abrazo.
B- Ya no te libras, dame un momento y
vuelvo con dos Gin Tonic.
Por que incluso el que te toque la loteria tiene su letra pequeña y e veces decides devolver el premio...el viernes me toco el euromillon de la amistad y no pienso devolverlo aunque perdí a las canicas ...paradojas de la vida¡¡¡
ResponderEliminarun abrazo