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martes, 10 de abril de 2012

Cautivos del tiempo


Somos esclavos del tiempo, por más que queramos dominarle, el nos somete a cada instante. Por mucho que queramos llevar el control, el siempre lo hará por nosotros.

No somos libres, aunque lo deseemos con todas nuestras fuerzas. Nunca tendremos la capacidad física de estirar aquellos momentos de placer y reducir los de dolor. Siempre tendremos que conformarnos con maximizar mentalmente los buenos instantes y minimizar los que nos provocan pesar.

La vida es como una comida, con dos platos principales que lo llenan todo, necesarios en si mismos pero que nos pueden dejar hastiados para poder disfrutar el pequeño instante del postre, esos postres deliciosos, complejos, cargados de matices, pero que en la mayoría de las ocasiones somos incapaces de degustar.
Desgraciadamente en la vida nos suele suceder igual, los periodos principales del día nos dejan extenuados y no nos permiten disfrutar de esos pequeños momentos de Felicidad que el día nos aporta.

Solo nos quedan los pensamientos, capaces de hacernos recordar una y cien veces esos instantes de placer físico o mental, consiguiendo que por unos momentos consigamos dar la vuelta al tiempo y que los periodos de Felicidad parezca que lo llenan todo.

Pero, ¿ que ocurre si no recordamos los momentos felices ?. Entonces estaremos cautivos del tiempo, y nos arrastrará sin remisión a la más absoluta sumisión, habremos perdido las ganas de disfrutar de la vida, pasaremos a ser máquinas de vivir, frías, sin alma, auténticos autómatas consumidores de tiempo, haciendo en cada momento lo que se espera de nosotros. Hasta en los momentos de supuesto esparcimiento seremos prisioneros de nuestra falta de pensamiento. Realizaremos tareas de ocio, pero no disfrutaremos con ellas.

Solo nos queda una solución: Robar.
Si, robar, ser ladrones de tiempo, robarle al reloj de la vida instantes normales para convertirlos en momentos de placer.

¿ Y como se hace ?. Aprovechando cada minuto de nuestra vida, cambiando momentos intrascendentes por recuerdos de momentos felices. Cuidado, somos ladrones y nadie nos puede descubrir, si lo hacen estaremos perdidos. Tenemos que conseguir que los demás sigan pensando que somos esclavos del tiempo, autómatas de la vida, pero internamente estaremos aprovechando todos los momentos que podamos para robar instantes de Felicidad.

Pero todo buen ladrón tiene que cambiar de botín, no puede estar robando todos los días el mismo producto. Nosotros debemos seguir esa máxima, no robes hoy lo que ya robaste ayer, si no lo hacemos caeremos en la depresión, porque seremos incapaces de avanzar, nos quedaremos eternamente anclados en un recuerdo. Entraremos en un círculo vicioso en el que cada día robaremos un instante de nuestra vida para volver a recordarlo y al momento nos lo quitarán para volver a dejarlo donde estaba, y así cada día seguiremos robando el mismo instante de Felicidad.

Seamos ladrones de guante blanco, engañemos a los demás, sigamos la espiral de los devoradores de tiempo, pero disfrutemos de los pocos instantes de placer que la vida nos da. Y por supuesto reproduzcamos en nuestro interior esa Felicidad, nos hará estirar los buenos momentos reduciendo los malos.


1 comentario:

  1. No robes hoy lo que ya robaste ayer... y lo mas dificil no nos dejemos robar :).
    Mil gracias por tus relatos y por tus comentarios en mi blog

    Un abrazo super fuerte

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