Somos esclavos del tiempo, por más que
queramos dominarle, el nos somete a cada instante. Por mucho que
queramos llevar el control, el siempre lo hará por nosotros.
No somos libres, aunque lo deseemos con
todas nuestras fuerzas. Nunca tendremos la capacidad física de
estirar aquellos momentos de placer y reducir los de dolor. Siempre
tendremos que conformarnos con maximizar mentalmente los buenos
instantes y minimizar los que nos provocan pesar.
La vida es como una comida, con dos
platos principales que lo llenan todo, necesarios en si mismos pero
que nos pueden dejar hastiados para poder disfrutar el pequeño
instante del postre, esos postres deliciosos, complejos, cargados de
matices, pero que en la mayoría de las ocasiones somos incapaces de
degustar.
Desgraciadamente en la vida nos suele
suceder igual, los periodos principales del día nos dejan extenuados
y no nos permiten disfrutar de esos pequeños momentos de Felicidad
que el día nos aporta.
Solo nos quedan los pensamientos,
capaces de hacernos recordar una y cien veces esos instantes de
placer físico o mental, consiguiendo que por unos momentos
consigamos dar la vuelta al tiempo y que los periodos de Felicidad
parezca que lo llenan todo.
Pero, ¿ que ocurre si no recordamos
los momentos felices ?. Entonces estaremos cautivos del tiempo, y
nos arrastrará sin remisión a la más absoluta sumisión, habremos
perdido las ganas de disfrutar de la vida, pasaremos a ser máquinas
de vivir, frías, sin alma, auténticos autómatas consumidores de
tiempo, haciendo en cada momento lo que se espera de nosotros. Hasta
en los momentos de supuesto esparcimiento seremos prisioneros de
nuestra falta de pensamiento. Realizaremos tareas de ocio, pero no
disfrutaremos con ellas.
Solo nos queda una solución: Robar.
Si, robar, ser ladrones de tiempo,
robarle al reloj de la vida instantes normales para convertirlos en
momentos de placer.
¿ Y como se hace ?. Aprovechando cada
minuto de nuestra vida, cambiando momentos intrascendentes por
recuerdos de momentos felices. Cuidado, somos ladrones y nadie nos
puede descubrir, si lo hacen estaremos perdidos. Tenemos que
conseguir que los demás sigan pensando que somos esclavos del
tiempo, autómatas de la vida, pero internamente estaremos
aprovechando todos los momentos que podamos para robar instantes de
Felicidad.
Pero todo buen ladrón tiene que
cambiar de botín, no puede estar robando todos los días el mismo
producto. Nosotros debemos seguir esa máxima, no robes hoy lo que ya
robaste ayer, si no lo hacemos caeremos en la depresión, porque
seremos incapaces de avanzar, nos quedaremos eternamente anclados en
un recuerdo. Entraremos en un círculo vicioso en el que cada día
robaremos un instante de nuestra vida para volver a recordarlo y al
momento nos lo quitarán para volver a dejarlo donde estaba, y así
cada día seguiremos robando el mismo instante de Felicidad.
Seamos ladrones de guante blanco,
engañemos a los demás, sigamos la espiral de los devoradores de
tiempo, pero disfrutemos de los pocos instantes de placer que la vida
nos da. Y por supuesto reproduzcamos en nuestro interior esa
Felicidad, nos hará estirar los buenos momentos reduciendo los
malos.
No robes hoy lo que ya robaste ayer... y lo mas dificil no nos dejemos robar :).
ResponderEliminarMil gracias por tus relatos y por tus comentarios en mi blog
Un abrazo super fuerte