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domingo, 15 de abril de 2012

Pensamientos


Iba caminando y recordé algo que había dejado detrás, sin dejar de caminar giré la cabeza para volver a verlo; me choqué con una farola. Luego levanté mucho la cabeza para mirar al frente mientras avanzaba, tropecé con una piedra y me caí. Finalmente decidí continuar caminando mirando al suelo, y no vi nada a mi alrededor.
No recuerdes el pasado mientras avanzas en el presente, no te dediques al mañana olvidando el hoy. Aprende del pasado, planifica el futuro y solo después, disfruta del presente.


De niño aprendí que cuando buceas la forma más rápida de salir a la superficie es llegar hasta el fondo e impulsarte con fuerza hacia arriba, si intentas salir solo con la fuerza de los brazos terminas tragando agua. La vida es una inmensa piscina, también es necesario impulsarse desde lo más profundo.


Existen infinitas formas de hacer el mal y miles de formas de camuflarlas, pero solo existe una forma de hacer el bien: el verdadero amor.


El desamor se expresa con una opresión en el pecho, a la altura del corazón, que nos quita el aire hasta hacernos creer que morimos. Pero el desamor no nos mata, el infarto sí.


Todo en esta vida tiene dos caras: el bien y el mal, el día y la noche, blanco y negro, amor y odio... La existencia de cada cosa solo se explica mediante su opuesta.
Para disfrutar de la Felicidad es necesario padecer la desgracia. No te lamentes de tus males, es el precio que tienes que pagar para valorar lo positivo.


La vida es como un viaje en autobús, en el trayecto existen muchas paradas y en cada una de ellas unas personas se unen al viaje y otras lo abandonan. Nunca puedes saber si la persona que se acaba de situar junto a ti te acompañará hasta el final del trayecto o se apeara en alguna parada intermedia sin avisar.


En la escalada lo más importante es seleccionar en cada momento el mejor apoyo, aquel que sea capaz de aguantarnos y no dejarnos caer. Pero por si algo fallará y el apoyo que nosotros pensábamos firme no lo es, siempre dispones de una cuerda que te permite una segunda oportunidad.
Desgraciadamente, en la vida no disponemos de cuerdas que nos libren de la caída cuando la base sobre la que asentamos nuestra vida no es lo suficientemente firme y nos hace resbalar.


No existe en las escuelas ninguna asignatura que nos enseñe a amar, sus beneficios y sus problemas. Pero en la vida si existe, y esa asignatura la tendrás que cursar durante toda tu vida. Y aunque ya casi no podamos recordarlo, lo cierto es que los tiempos de colegio tenían sus momentos alegres y otros de sufrimiento. En ese sentido, la asignatura del amor no es diferente del resto.


Cuando nos compramos unos zapatos nuevos, aunque nos parezcan los más cómodos del mundo siempre nos hacen daño. Tenemos dos alternativas, abandonarlos o intentar amoldarlos a nuestro pie. No siempre se consigue y lo que logramos son heridas que tardarán en curar y que nos impedirán calzarnos durante mucho tiempo. Desgraciadamente en el amor puede ocurrir lo mismo, pensamos que solo será un dolor pasajero y terminamos con el corazón destrozado y sin ganas de volver a intentarlo.


Los seres más hermosos de la naturaleza, las flores, necesitan de los seres más repugnantes para procrear, los insectos. Ten cuidado si en el amor solo buscas la belleza, es posible que seas tu el insecto.


En un laboratorio intentaron analizar el contenido de una lágrima. Después de muchos intentos desistieron de su empeño, fueron incapaces de encontrar un recipiente lo suficientemente grande para albergar todos los sentimientos que se aprisionaban dentro.


Tu corazón late, tus ojos te permiten ver, tus oídos captan los sonidos, tus piernas te permiten desplazarte, tus pulmones te dan el oxigeno que necesitas. Estás vivo y sin embargo maldices por tu suerte, ¿ porqué no disfrutas de estos maravillosos dones ?, no todos pueden hacerlo.

Me quedé mirando las nubes, las había de todas las formas, de todos los tamaños, de todos los colores. El viento se las llevaba muy deprisa, y cada una que veía era diferente a las demás. Bajé la cabeza, miré a mi alrededor y vi mucha gente que caminaba deprisa, todos eran iguales y al mismo tiempo todos diferentes.
Entonces entendí que la vida se me escapaba por momentos, igual que las nubes.



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