Iba caminando y recordé algo que había
dejado detrás, sin dejar de caminar giré la cabeza para volver a
verlo; me choqué con una farola. Luego levanté mucho la cabeza
para mirar al frente mientras avanzaba, tropecé con una piedra y me
caí. Finalmente decidí continuar caminando mirando al suelo, y no
vi nada a mi alrededor.
No recuerdes el pasado mientras avanzas
en el presente, no te dediques al mañana olvidando el hoy. Aprende
del pasado, planifica el futuro y solo después, disfruta del
presente.
De niño aprendí que cuando buceas la
forma más rápida de salir a la superficie es llegar hasta el fondo
e impulsarte con fuerza hacia arriba, si intentas salir solo con la
fuerza de los brazos terminas tragando agua. La vida es una inmensa
piscina, también es necesario impulsarse desde lo más profundo.
Existen infinitas formas de hacer el
mal y miles de formas de camuflarlas, pero solo existe una forma de
hacer el bien: el verdadero amor.
El desamor se expresa con una opresión
en el pecho, a la altura del corazón, que nos quita el aire hasta
hacernos creer que morimos. Pero el desamor no nos mata, el infarto
sí.
Todo en esta vida tiene dos caras: el
bien y el mal, el día y la noche, blanco y negro, amor y odio... La
existencia de cada cosa solo se explica mediante su opuesta.
Para disfrutar de la Felicidad es
necesario padecer la desgracia. No te lamentes de tus males, es el
precio que tienes que pagar para valorar lo positivo.
La vida es como un viaje en autobús,
en el trayecto existen muchas paradas y en cada una de ellas unas
personas se unen al viaje y otras lo abandonan. Nunca puedes saber si
la persona que se acaba de situar junto a ti te acompañará hasta el
final del trayecto o se apeara en alguna parada intermedia sin
avisar.
En la escalada lo más importante es
seleccionar en cada momento el mejor apoyo, aquel que sea capaz de
aguantarnos y no dejarnos caer. Pero por si algo fallará y el apoyo
que nosotros pensábamos firme no lo es, siempre dispones de una
cuerda que te permite una segunda oportunidad.
Desgraciadamente, en la vida no
disponemos de cuerdas que nos libren de la caída cuando la base
sobre la que asentamos nuestra vida no es lo suficientemente firme y
nos hace resbalar.
No existe en las escuelas ninguna
asignatura que nos enseñe a amar, sus beneficios y sus problemas.
Pero en la vida si existe, y esa asignatura la tendrás que cursar
durante toda tu vida. Y aunque ya casi no podamos recordarlo, lo
cierto es que los tiempos de colegio tenían sus momentos alegres y
otros de sufrimiento. En ese sentido, la asignatura del amor no es
diferente del resto.
Cuando nos compramos unos zapatos
nuevos, aunque nos parezcan los más cómodos del mundo siempre nos
hacen daño. Tenemos dos alternativas, abandonarlos o intentar
amoldarlos a nuestro pie. No siempre se consigue y lo que logramos
son heridas que tardarán en curar y que nos impedirán calzarnos
durante mucho tiempo. Desgraciadamente en el amor puede ocurrir lo
mismo, pensamos que solo será un dolor pasajero y terminamos con el
corazón destrozado y sin ganas de volver a intentarlo.
Los seres más hermosos de la
naturaleza, las flores, necesitan de los seres más repugnantes para
procrear, los insectos. Ten cuidado si en el amor solo buscas la
belleza, es posible que seas tu el insecto.
En un laboratorio intentaron analizar
el contenido de una lágrima. Después de muchos intentos desistieron
de su empeño, fueron incapaces de encontrar un recipiente lo
suficientemente grande para albergar todos los sentimientos que se
aprisionaban dentro.
Tu corazón late, tus ojos te permiten
ver, tus oídos captan los sonidos, tus piernas te permiten
desplazarte, tus pulmones te dan el oxigeno que necesitas. Estás
vivo y sin embargo maldices por tu suerte, ¿ porqué no disfrutas de
estos maravillosos dones ?, no todos pueden hacerlo.
Me quedé mirando las nubes, las había
de todas las formas, de todos los tamaños, de todos los colores. El
viento se las llevaba muy deprisa, y cada una que veía era diferente
a las demás. Bajé la cabeza, miré a mi alrededor y vi mucha gente
que caminaba deprisa, todos eran iguales y al mismo tiempo todos
diferentes.
Entonces entendí que la vida se me
escapaba por momentos, igual que las nubes.
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