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domingo, 19 de febrero de 2012

El arma más poderosa


En estos tiempos difíciles en los que escuchamos hablar por todas partes que es necesario cambiar el mundo, creo que nos olvidamos de un arma muy poderosa que tenemos a nuestro alcance, un arma capaz de cambiar al mundo, la sonrisa. La sonrisa, que no la risa, que son cosas diferentes.

Cuando estamos frente a otra persona es como si estuviéramos ante un espejo. Si vemos una sonrisa inconscientemente pensaremos que somos nosotros los que tenemos la sonrisa dibujada en nuestra cara. Y ese simple gesto nos hará sonreír también a nosotros. Eso nos hará sentirnos mejor y ver las cosas desde otro punto de vista mucho más positivo.

Pero la sonrisa no es algo sencillo de obtener, porque para que de resultado, debe ser una sonrisa sincera, no forzada, una sonrisa que nos salga desde dentro y que refleje nuestro estado interior. Por supuesto no sirve la sonrisa cínica aunque salga de dentro, porque transmitirá cinismo y negatividad. Tampoco la sonrisa falsa, ni la sonrisa perenne, esa que más que una sonrisa parece una parálisis facial.

Desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones lo que nos sale del interior es la amargura, y lo que reflejamos en nuestra cara es todo lo contrario de la sonrisa. Y esa amargura será la imagen que iremos reflejando a los demás. Y los demás nos verán y encontrarán la imagen de sus propios problemas. Un círculo muy difícil de detener y terrible para nuestro día a día.

Tenemos que aprovechar esos instantes en los que algo nos saca de nuestro padecer, y por un instante una sonrisa se dibuja en nuestro rostro. Puede ser un niño haciendo alguna travesura, o diciendo esas cosas que dicen los niños que en boca de un adulto nos harían temblar pero que puestas en sus labios nos arrancan una sonrisa. Sí, esa sonrisa sincera que tanto ansiamos porque, ¿ quien no ha sonreído delante de un niño ?, ¿ y quien después de eso no se ha sentido mejor ?.

Debemos hacer el intento, esforzarnos por conseguirlo, transmitir a los demás que la vida es algo maravilloso, con dificultades pero maravilloso. Si conseguimos cambiar ese círculo de malos modos por otro de sonrisas conseguiremos ser felices desde que nos levantemos hasta que nos acostemos. Y lo que es más importante, conseguiremos estar rodeados de sonrisas, sonrisas que nos ayudarán a no decaer.

Yo tengo la inmensa suerte de poder encontrarme casi todas las mañanas con una sonrisa (y los días que no la tengo la echo de menos), una sonrisa que, acompañada de cinco palabras, me hace afrontar el resto del día de otra forma, me hace olvidar los problemas y centrarme en las soluciones. En definitiva, hace que mi mundo empiece a cambiar cada mañana.

Si nos esforzamos un poco, seguro que entre todos lo conseguiremos. Tendremos un mundo lleno de sonrisas.

2 comentarios:

  1. Qué gran verdad, el poder de la sonrisa!. Hace muchos años, cuando estuve en Taizé (Francia), rodeada de gente de muchos países, idiomas y religiones diferentes, lo más bonito que aprendí y que muchas veces recuerdo es que "basta una sonrisa para entender te con alguien que ni siquiera habla tu idioma". Si todos la practicaramos más a menudo, sin duda nuestra vida sería de más colores!!!. Besos y muchas sonrisas para todos.

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  2. Estoy de acuerdo!! Besos y sonrisas!!

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