Me enamoré de ti nada más verte, tus ojos me cautivaron...
El día era extremadamente caluroso y el viaje largo, se agradecía salir del autobús y estirar las piernas. Entramos todos en la jaima y nos acomodamos como pudimos. Como es costumbre, todo el suelo estaba cubierto de alfombras.
Aunque la jaima era bastante espaciosa ,éramos un grupo muy numeroso y casi no teníamos espacio para todos. Yo me senté al fondo. Como obligan las normas de hospitalidad en el mundo Árabe, esperamos a que nos sirvieran el te, ese te verde a la menta, caliente y con mucho azúcar.
Entonces te vi. Estabas en la entrada de la jaima, te diste cuenta que te miraba y te escondiste. Tenías una sonrisa pícara. Por supuesto no esperabas que nadie llegara en ese momento. Mejor, estabas más natural, con el pelo rubio enmarañado, la chaqueta verde de lana entreabierta (nunca llegaré a entender como se puede soportar esa temperatura con tanta ropa), unos pantalones rosas. Era una combinación extraña, como extraño era que un occidental estuviera en tu jaima mirándote.
Entonces empezó el juego, te mostrabas y cuando intentaba acercarme me esquivabas. Después de varios intentos decidí cambiar de táctica, pasé a la indiferencia y dio resultado. Unos minutos después bajaste la guardia, ya eras mía. Lo había conseguido, ya tenía una foto tuya. Había aprovechado un descuido y desde el fondo de la jaima, sin necesidad de acercarme, utilizando el zoom de la cámara lo había logrado.
Unos días después, finalizado el viaje pude comprobar que aquel juego había merecido la pena. Es lo que tenían las cámaras de papel, que tenías que esperar para ver el resultado. Sin duda alguna era la mejor foto que había conseguido en mi vida. Sigo enamorado de ella.
Esta fotografía está tomada en el mes de agosto del año 1996, en un lugar indeterminado entre Damasco y Palmira, en el desierto de Siria, más o menos a la altura del cruce de carreteras que lleva hasta Bagdad. Fue un alto en el camino en el viaje hasta Palmira. Nunca más volví a verla.
Espero que la complicada situación que estáis viviendo en esas tierras los últimos años (o siglos, quien sabe) no te haya afectado mucho.

Preciosa la foto y el relato , una historia que te acaricia el corazón para terminar la semana o empezarla según se mire :).Me encanta¡¡¡¡
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Tienes toda la razón Karmen, empezar o terminar la semana, ¿ que sentido tiene buscar el comienzo o el final de algo cíclico ?, ¿ acaso buscamos el inicio y el final de una rueda ?.
EliminarSí, es una foto preciosa. Qué habrá sido de esa niña?
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