Parecía un día cualquiera, igual a
los demás, pero algo iba a ser diferente.
Me ha cogido totalmente desprevenido,
hacía tanto tiempo que no lo esperaba. Quizás fuera más acertado
decir que lo llevaba esperando tanto tiempo que ya había perdido la
esperanza que llegará, y por eso me ha resultado tan sorprendente.
No recuerdo cuando fue la ultima vez.
Tampoco sabría decir como fue, lo he olvidado. Desgraciadamente no
tomamos en consideración las cosas hasta que nos faltan. Incluso en
ese momento no consideramos que sea una pérdida definitiva, por lo
que no nos preocupa en exceso. Solo cuando ya caemos en la cuenta
que hace mucho que no lo tenemos es cuando queremos recordar como
era, y no lo conseguimos. Resulta que cuando lo teníamos no le
prestábamos atención, solo lo disfrutábamos. Y cuando nos falta
somos incapaces de volver a sentirlo aunque sea solo en nuestro
subconsciente.
Pero hoy era el día. Después de mucho
tiempo he recibido un abrazo. Pero no un abrazo cualquiera no, ha
sido un abrazo como Dios manda, que me ha estremecido, lo he sentido
por todo el cuerpo. No sabría decir cuantos segundos ha durado, pero
me han parecido eternos. Y lo más importante es que me he sentido
bien, a gusto, pleno, lo he disfrutado a tope.
Hoy, después de no se cuanto tiempo,
he recibido el abrazo poderoso de los rayos del sol. Ya no eran ese
tímido atisbo de semanas atrás, esos rayos tenues que ni tan
siquiera conseguían que los tomáramos en consideración. No, hoy
han sido unos rayos potentes, radicales, como corresponde al mediodía
cuando caen a plomo sobre nuestras cabezas.
Que lejos quedan aquellos estertores
del último verano, cuando por última vez había sentido esa
sensación. Y no caí en la cuenta que podía ser el último en mucho
tiempo. Pero por fin los tenemos de nuevo con nosotros.
Y habrá a quien no le gusten, para eso
somos libres de pensamiento (lo de acción es otro cantar). Yo tengo
que reconocer que en esto soy ecologista, firme defensor de la
energía renovable, mis baterías son solares. Necesito el sol,
sentirlo sobre mi cuerpo, que me abrace y me haga sentirme bien. El
frió me contrae, me impide pensar. Eso por no hablar de los oscuros
días de lluvia, a los que solo saco su encanto para verlos tras un
cristal y si puede ser junto a una chimenea mucho mejor.
Pero no voy a pensar en ello,
afortunadamente ya es cosa del pasado. Hoy toca pensar en los días
que nos vienen, días de sol espléndido que nos ayudan a levantarnos
con alegría, que nos hacen pensar en unas vacaciones cada vez más
cercanas, en las terrazas, en los largos paseos al caer la tarde. Y
en tantas y tantas cosas que nos apetece hacer cuando llega el buen
tiempo.
Y si además llega el fin de semana y
podemos disfrutar del día completo, ¡ que más vamos a pedir !.
Para todas las personas que como yo
disfrutan del sol y del calor de la primavera y el verano, y muy
especialmente para una.

Desde luego ese abrazo de Sol te ha inspirado y de que manera ;).
ResponderEliminarUn abrazo y a seguir disfrutandolo
Esperemos que este calor repentino nos inspire a todos y su luz nos guie por la senda correcta.
EliminarMuchas gracias por tu comentario.