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jueves, 10 de mayo de 2012

Hoy ha sido un gran día


Parecía un día cualquiera, igual a los demás, pero algo iba a ser diferente.
Me ha cogido totalmente desprevenido, hacía tanto tiempo que no lo esperaba. Quizás fuera más acertado decir que lo llevaba esperando tanto tiempo que ya había perdido la esperanza que llegará, y por eso me ha resultado tan sorprendente.

No recuerdo cuando fue la ultima vez. Tampoco sabría decir como fue, lo he olvidado. Desgraciadamente no tomamos en consideración las cosas hasta que nos faltan. Incluso en ese momento no consideramos que sea una pérdida definitiva, por lo que no nos preocupa en exceso. Solo cuando ya caemos en la cuenta que hace mucho que no lo tenemos es cuando queremos recordar como era, y no lo conseguimos. Resulta que cuando lo teníamos no le prestábamos atención, solo lo disfrutábamos. Y cuando nos falta somos incapaces de volver a sentirlo aunque sea solo en nuestro subconsciente.

Pero hoy era el día. Después de mucho tiempo he recibido un abrazo. Pero no un abrazo cualquiera no, ha sido un abrazo como Dios manda, que me ha estremecido, lo he sentido por todo el cuerpo. No sabría decir cuantos segundos ha durado, pero me han parecido eternos. Y lo más importante es que me he sentido bien, a gusto, pleno, lo he disfrutado a tope.

Hoy, después de no se cuanto tiempo, he recibido el abrazo poderoso de los rayos del sol. Ya no eran ese tímido atisbo de semanas atrás, esos rayos tenues que ni tan siquiera conseguían que los tomáramos en consideración. No, hoy han sido unos rayos potentes, radicales, como corresponde al mediodía cuando caen a plomo sobre nuestras cabezas.

Que lejos quedan aquellos estertores del último verano, cuando por última vez había sentido esa sensación. Y no caí en la cuenta que podía ser el último en mucho tiempo. Pero por fin los tenemos de nuevo con nosotros.

Y habrá a quien no le gusten, para eso somos libres de pensamiento (lo de acción es otro cantar). Yo tengo que reconocer que en esto soy ecologista, firme defensor de la energía renovable, mis baterías son solares. Necesito el sol, sentirlo sobre mi cuerpo, que me abrace y me haga sentirme bien. El frió me contrae, me impide pensar. Eso por no hablar de los oscuros días de lluvia, a los que solo saco su encanto para verlos tras un cristal y si puede ser junto a una chimenea mucho mejor.

Pero no voy a pensar en ello, afortunadamente ya es cosa del pasado. Hoy toca pensar en los días que nos vienen, días de sol espléndido que nos ayudan a levantarnos con alegría, que nos hacen pensar en unas vacaciones cada vez más cercanas, en las terrazas, en los largos paseos al caer la tarde. Y en tantas y tantas cosas que nos apetece hacer cuando llega el buen tiempo.

Y si además llega el fin de semana y podemos disfrutar del día completo, ¡ que más vamos a pedir !.




Para todas las personas que como yo disfrutan del sol y del calor de la primavera y el verano, y muy especialmente para una.



2 comentarios:

  1. Desde luego ese abrazo de Sol te ha inspirado y de que manera ;).
    Un abrazo y a seguir disfrutandolo

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    Respuestas
    1. Esperemos que este calor repentino nos inspire a todos y su luz nos guie por la senda correcta.

      Muchas gracias por tu comentario.

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