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domingo, 20 de mayo de 2012

Las Fiestas


Ya se han acabado las Fiestas de Villamanta, otro año más y van... No sabría decir el número exacto, pero debe rondar las treinta, y desde la primera creo que no he faltado a ninguna.

No son unas fiestas espectaculares pero tienen su encanto, sobre todo para los que cada año estamos allí. Con el paso de los años vamos recopilando una buena colección de anécdotas, algunas de las cuales es mejor no contar.
Son momentos de reencuentros, de gente que lleva mucho tiempo sin aparecer y en esos días del mes de Mayo siempre vuelven. Es esto precisamente una de las cosas que más me gusta, encontrarme con los amigos sin tener que haber quedado con ellos, solo tienes que ir a los sitios donde siempre están y allí los encuentras.

Mucho han cambiado las cosas desde aquellos primeros años en los que la plaza de toros se instalaba en la plaza del ayuntamiento. No hacía falta moverse de allí, en el mismo lugar estaba el baile, luego empezaba la vaquilla y unas horas después el encierro. Todavía eramos muy jóvenes, y parte del tiempo lo dedicábamos a perseguirnos por las gradas de la plaza, hasta que una de las tablas se movió y el que estaba pasando en ese momento se cayó hasta el suelo. La cosa no pasó a mayores.
En esos años era muy habitual las peleas, raro era el año que no había alguna. Aparecían muchas personas de los pueblos de alrededor, y ya se sabe como eran las relaciones entre pueblos vecinos en aquella época.

Como tampoco existían las leyes actuales en cuanto a los toros se refiere, había vaquillas para las mujeres e incluso alguna muy pequeña para los niños.

La verdad es que los toros siempre han dado mucho juego, y no precisamente el que dieran ante el capote en la plaza. A raíz de un incidente que ocurrió un año es cuando empezó a gestarse el cambio de ubicación de la plaza. Fue un año de mucho calor y sin lluvia, cosa extraña. El encierro fue muy largo, y los toros continuamente salían de la plaza y volvían calle arriba. El resultado fue que los encerraron en los cajones de chapa que hacían de toriles cerca de las dos de la tarde. A la hora de la corrida, uno de los toros había muerto y otro estaba en unas condiciones bastante malas.

También es muy recordado el primer año que montaron la plaza fuera del pueblo. Montaron un recorrido con tubos de andamio por un camino hasta la plaza. El sábado la cosa fue bien, pero el domingo a los toros les dio por darse la vuelta una vez en la plaza, y claro, todos los que estábamos en las vallas viendo el recorrido ya nos habíamos metido en la plaza. Y claro, los tubos desprovistos ya de gente, dejaban ver demasiado campo. No aguantaron ni la primera embestida, y allá que salieron corriendo los toros por el campo. Los tuvo que abatir a tiros la Guardia Civil a unos cuantos kilómetros de allí, no sin haber pasado algún que otro susto.
Ahora ya está todo mucho más regulado y con unas instalaciones más dignas.

Algo por el estilo ha ocurrido con las orquestas que han ido pasando por las Fiestas, de esas primeras orquestas pequeñas que los mismos músicos instalaban, tocaban, desmontaban y se marchaban conduciendo la furgoneta a las actuales que llevan un trailer lleno de material, con pantallas de video, coreografías, cambios de vestuario,... Pero tanto unas como otras siempre han cumplido el objetivo, que la gente se reuniera en la plaza a bailar, a charlar y en definitiva a compartir las Fiestas con los amigos.

Aunque últimamente esto se está perdiendo. Desde hace unos años están aflorando un sinfín de peñas repartidas por los locales del pueblo. Esto está provocando que cada vez sea más difícil ver a la gente, que cuando acaba el baile, o tienes una peña donde ir o te marchas a dormir. Los bares, que antaño estaban abiertos toda la noche ahora no pasan de las 3. Es cierto que algunas peñas en lugar de quedarse en locales alejados se juntan en la plaza, pero como todas llevan su propio avituallamiento el resultado para los bares es el mismo, falta de clientes.

Pero a pesar de todo, de la lluvia que no nos abandona casi ningún año, de la nostalgia de tiempos pasados, de los recuerdos, me siguen gustando las Fiestas de Villamanta.



 Vaquilla después del encierro en las Fiestas del 2012.



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