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martes, 11 de septiembre de 2012

Vuelta al Cole

Vuelta al colegio, vuelta a la rutina. Aunque a decir verdad, lo que a los adultos nos parece rutina a los niños les parece algo totalmente novedoso.

¡ Que diferente forma de afrontar las cosas !.

Y todo empieza desde unos días antes, cuando empiezan los nervios por lo que vendrá, por saber que se encontrarán cuando lleguen, si estarán todos sus compañeros, si faltará alguno de sus mejores amigos, si el profesor será fulanito o menganito,... Y así podría continuar hasta cansarme, porque ellos encuentran en cada situación algo importante.

Por el contrario los adultos afrontamos la vuelta al trabajo con la mayor de las resignaciones, sin un atisbo de motivación que nos ayude a sobrellevarlo. Claro que a diferencia de los niños nosotros si sabemos con lo que nos vamos a encontrar, la misma gente, el mismo trabajo, la misma decoración, los mismos problemas,... Y así podría continuar hasta cansarme, porque los adultos nos cuesta horrores encontrar elementos positivos en nuestro día a día.

Y llega el momento, y salen de la cama con una cara que es todo un poema, que parece que no han dormido en toda la noche, que seguro que no está muy alejado de la realidad, porque la normalización de horarios después de las largas vacaciones es costosa, ríanse del jetlag después de una semana de viaje porque este viaje dura casi tres meses.
¡ Pero que poco les cuesta entrar en acción !, basta un desayuno, unos minutos de dibujos y ya están dispuestos a todo, preparados a comerse el mundo. Aunque los hay que les cuesta un poco más y todavía salen de casa pensando que no ha sido buena idea levantarse, que algo falla en este día por mucho que luzca el sol.

Claro que esto dura hasta que se cruzan con el primer amigo, y aquí todo cambia. Ya no se acuerdan que si le están viendo a esta hora es porque han tenido que madrugar. ¡ Que leches !, gracias a que han madrugado ya están con un amigo al que hace meses que no ven, y hay tantas cosas que contarse, que preguntarse, que compartir. Porque realmente les interesa todo lo que los demás les quieran decir, y poder contar ellos también lo que han pasado.

Exáctamente igual que los adultos, que sabemos que cuando lleguemos tenemos que soportar las historias de vacaciones de todos los compañeros, que parece una competición para ver quien se lo ha pasado mejor, quien ha hecho la mayor salvajada (en todos los sentidos), quien es el que ha conseguido todo eso gastándose tres reales,...

En fin, que ya estamos de vuelta a la rutina, que el tiempo pasa y las cosas no mejoran, al contrario, van a peor porque cada vez tenemos más años y cada vez nos alejamos más de la infancia. Bendita infancia.

Protejámosla porque es de las pocas cosas que nos hacen soltar una sonrisa en esta realidad en la que vivimos.


1 comentario:

  1. Bravo.
    Se te echaba de menos.
    Bienvenido a la rutina.
    Besos
    Mamen

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